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Picudo rojo: especialista uruguayo valoró la iniciativa de Davico para evitar el ataque de la especie asiática

Gerardo Grinvald supervisó las tareas para la instalación en palmeras de un sistema de monitoreo con IA. Ponderó la prevención iniciada por el Gobierno, porque "cuando los síntomas están, posiblemente ya sea demasiado tarde", aseguró.

13 de Agosto 2026


El Gobierno de Gualeguaychú, a través de la Dirección de Espacios Verdes, avanza con los preparativos para la instalación de sensores sísmicos que protegerán las 64 palmeras del corredor de avenida Rocamora y Primera Junta ante el avance del picudo rojo.

Para supervisar esas tareas llegó a la ciudad Gerardo Grinvald, especialista uruguayo en detección y control de picudo rojo y negro, contratado por el Gobierno de Gualeguaychú para resguardar el arbolado urbano.

"Por lo pronto y por suerte no se ve ningún síntoma sobre que las palmeras de Gualeguaychú estén infectadas con el picudo rojo o negro; este es el momento ideal para iniciar un trabajo de prevención y preservación, porque en Uruguay tenemos una situación que ya se nos fue un poquito de las manos", diagnosticó Grinvald y aseguró: “la iniciativa del intendente Mauricio Davico es ejemplar, porque cuando los síntomas están posiblemente ya sea demasiado tarde”.

"Desafortunadamente, Uruguay enfrenta un escenario en el cual hoy en día paga una consecuencia por no haber actuado a tiempo, pero esto no sucede en Gualeguaychú, que sin dudas aprendió mucho de lo que pasó del otro lado del río para que no suceda lo mismo", sostuvo el especialista.

El picudo rojo es una especie invasora de origen asiático con presencia activa en la República Oriental del Uruguay y con brotes de picudo negro registrados en la vecina ciudad de Colón.

En el país vecino, la plaga se extiende sin control desde Colonia hasta Rocha y Maldonado, con entre el 25% y el 35% de las palmeras infestadas o muertas, proporción que en las zonas urbanas trepa al 60%.

La estrategia de manejo contra la plaga contempla distintas etapas -vigilancia, detección precoz, monitoreo y respuesta inmediata ante casos de infestación- que deben aplicarse en conjunto y sin excepciones.

Los sensores que se instalarán en cada ejemplar funcionan mediante la captación de los ruidos que genera la actividad larval dentro del tronco, los cuales son procesados por un algoritmo de inteligencia artificial entrenado para filtrar señales externas y eliminar falsos positivos.

Grinvald explicó: "la larva, desde que es muy chiquita, hace un criqueo casi imperceptible, salvo para estos sensores, que con inteligencia artificial discrimina todos los demás ruidos y avisa específicamente cuando detecta ese sonido puntual, lo que genera una alerta de infestación".

Actualmente las palmeras del corredor atraviesan la etapa de podas sanitarias, paso previo indispensable para permitir la instalación posterior de los dispositivos, los cuales son fabricados por una empresa estadounidense con más de 250.000 unidades ya instaladas en distintos países de Medio Oriente y Asia, regiones donde se concentra buena parte de la producción mundial de dátil.

Grinvald remarcó: "en vez de estar haciendo tratamientos a ciegas, lo que permite la tecnología es activarse en los momentos más precisos, y cuando detecta una infestación, el tratamiento se focaliza y se vuelve mucho más eficaz".

A diferencia de otras especies, la palmera no logra cicatrizar el daño provocado por la plaga, circunstancia que vuelve irreversible el proceso y puede derivar en necrosis y hasta en pudrición.

"El picudo tiene que tomarse como un peligro inminente, y está muy bueno que Gualeguaychú trabaje activamente ahora y sin tener la presencia, porque uno de los mayores errores es empezar a actuar cuando ya existe la plaga en las palmeras", subrayó.

"Por todo esto, es fundamental detectar precozmente ese foco de infestación para tratarlo mediante endoterapia, que es una inyección al tronco a través de las cánulas ya instaladas en cada palmera de Rocamora y Primera Junta para el tratamiento fitosanitario preventivo", concluyó.

Antecedentes del tratamiento fitosanitario

La primera etapa del tratamiento fitosanitario para proteger a las palmeras de Rocamora y Primera Junta se realizó a mediados de junio, y el mismo consistió en la perforación del tronco de cada ejemplar para instalar tres cánulas plásticas, a través de las cuales se aplicó un insecticida autorizado por el Senasa que otorga protección sistémica al tejido interno del árbol.

Este método resultó ser el menos invasivo entre los disponibles, ya que cada perforación se sella herméticamente después de cada aplicación y puede reabrirse para futuras inyecciones sin dañar la palmera.

El operativo abarcó la totalidad del corredor, desde el ejemplar ubicado frente al Corsódromo, en la intersección con Maestra Picini, hasta el último de avenida Primera Junta.

Los vecinos que detecten señales de alerta en palmeras del espacio público —hojas centrales marchitas o que caen con facilidad, copa asimétrica o completamente seca, orificios con exudados viscosos en el tronco o presencia de restos de capullos— pueden comunicarse con la Subsecretaría de Ambiente y Seguridad Alimentaria al 3446 420443, con el Sistema de Áreas Naturales Protegidas Municipales a areasnaturalesprotegidasgchu@gmail.com o con Espacios Verdes al 3446 67-9079.

La apuesta del Gobierno de Gualeguaychú y la gestión del intendente Mauricio Davico no es solo de infraestructura verde, sino que está focalizada en el hecho de que las palmeras de Rocamora y Primera Junta son parte constitutiva de la identidad visual de nuestra comunidad, y su preservación sostiene también el valor paisajístico, la biodiversidad urbana y la continuidad de estas acciones en las áreas naturales protegidas de la ciudad.


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